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Blockchain

Un tribunal permite tratar a Lido DAO como sociedad colectiva en una fase inicial

Ilustración editorial de una red de nodos, un mazo judicial y eslabones de una cadena.

El juez Vince Chhabria resolvió el 18 de noviembre de 2024 varias peticiones de desestimación en Samuels v. Lido DAO. Consideró suficientemente alegado, en aquella fase, que Lido DAO como sociedad colectiva podía existir bajo el derecho de California y que determinados inversores institucionales podían ser socios. No declaró responsables a todos los titulares de LDO ni resolvió definitivamente que el token fuera un valor.

Qué ocurrió

Andrew Samuels había comprado unos 132 tokens LDO en Gemini en abril y mayo de 2023 y los vendió con pérdidas. Demandó a Lido DAO por una supuesta venta de valores no registrados conforme a la sección 12(a)(1) de la Securities Act. Pretendía representar a una clase de compradores desde diciembre de 2022.

También demandó a Paradigm, Andreessen Horowitz, Dragonfly y Robot Ventures. Su teoría era que los inversores que participaban de forma significativa en la gobernanza operaban conjuntamente el negocio de staking de Lido y podían responder como socios. Lido no había comparecido directamente, mientras una entidad denominada Dolphin intervino para discutir la demanda en su nombre.

El juez permitió seguir frente a Lido, Paradigm, Andreessen Horowitz y Dragonfly. Concedió la desestimación a Robot porque el escrito solo atribuía una compra de tokens y comentarios generales, no participación efectiva en la gobernanza. La diferencia dependió de las alegaciones sobre conducta de cada inversor.

Claves jurídicas y regulatorias

Una sociedad colectiva puede formarse cuando varias personas llevan conjuntamente un negocio con ánimo de lucro, incluso sin firmar un contrato que use ese nombre. Bajo el derecho de California, los socios pueden responder solidariamente de obligaciones de la sociedad. La ausencia de una envoltura societaria no elimina la posibilidad de aplicar esa figura por defecto.

El tribunal vio suficientes indicios de que Lido tomaba decisiones mediante votos, mantenía una tesorería, retenía parte de las recompensas de staking y empleaba personal. Esos hechos, asumidos como ciertos en una moción de desestimación, permitían tratarla como una actividad dirigida por personas y no solo como código autónomo.

La mera posesión de LDO no hacía socio a cualquiera. El demandante basó su teoría en capacidad y ejercicio de participación significativa. Las comunicaciones de Paradigm, Andreessen y Dragonfly sobre gobierno, experiencia y votos apoyaron la inferencia inicial; la información disponible sobre Robot no alcanzó ese umbral.

Por qué fue relevante para el sector

La resolución mostró el riesgo de operar una DAO sin forma jurídica deliberada. Si la actividad encaja en una sociedad colectiva por defecto, quienes gobiernan de forma activa pueden afrontar responsabilidad patrimonial más amplia que los miembros de una sociedad de responsabilidad limitada o una fundación.

Para fondos de inversión, adquirir muchos tokens y anunciar una participación activa puede tener consecuencias distintas de una inversión pasiva. Votar, orientar equipos o influir en tesorería aporta utilidad, pero también prueba sobre control y explotación conjunta. La etiqueta «descentralizada» no neutraliza esos hechos.

Para titulares minoristas, la decisión fue menos amplia de lo que sugerían algunos titulares. El juez rechazó que el demandante, por comprar LDO, fuera automáticamente un socio igualmente responsable. La responsabilidad potencial se conectaba con una participación material, no con cualquier saldo en una wallet.

Perspectiva desde 2026

El caso continuó después de la decisión. En febrero de 2025, el juez rechazó autorizar una apelación interlocutoria de algunas cuestiones, al considerar que no aceleraría necesariamente el final. En abril desestimó contrademandas condicionales que intentaban tratar al propio demandante como socio por poseer LDO.

Un recurso de AH Capital llegó al Noveno Circuito en septiembre de 2025 y seguía generando escritos en 2026. El expediente del tribunal de distrito también registraba actividad y un informe conjunto de estado en febrero de 2026. No existía todavía una sentencia final que fijara responsabilidad o certificara definitivamente todas las cuestiones de clase.

A agosto de 2026, la resolución de noviembre conservaba su carácter inicial: hacía plausible la sociedad y permitía descubrimiento de prueba. Su importancia reside en abrir esa vía, no en haber decidido que cualquier DAO o gran titular de gobernanza sea automáticamente una sociedad o un socio.

Fuentes

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