Los representantes permanentes de los Estados miembros ante la Unión Europea respaldaron el 5 de octubre de 2022 el texto final de compromiso del Reglamento de Mercados de Criptoactivos, conocido como MiCA. El paso confirmó políticamente el acuerdo provisional alcanzado por Consejo y Parlamento en junio y entregó un texto estable para su revisión jurídico-lingüística.
No era todavía la aprobación definitiva de una ley. Faltaban las votaciones formales y la publicación en el Diario Oficial, que llegarían en 2023. Sin embargo, el acuerdo del Coreper redujo de forma sustancial la incertidumbre sobre el contenido de la primera regulación horizontal de criptoactivos de la UE.
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Qué ordenaba el texto de compromiso
MiCA planteaba un régimen común para ofertas de criptoactivos, emisores de determinados tokens y proveedores de servicios. Para muchos activos que no eran instrumentos financieros, el emisor u oferente tendría que preparar, notificar y publicar un libro blanco con información normalizada. Las comunicaciones comerciales debían ser identificables, claras y coherentes con ese documento.
El texto reservaba obligaciones más intensas para los tokens referenciados a activos y los tokens de dinero electrónico, categorías en las que se encuadran muchas stablecoins. Incluía autorización, gobierno, gestión de reservas, derechos de reembolso y supervisión reforzada cuando el activo alcanzara una importancia significativa. El objetivo era evitar que una promesa de estabilidad ocultara riesgos de liquidez o una reserva insuficiente.
Los proveedores de servicios de criptoactivos —entre ellos plataformas de negociación, custodios y determinados intermediarios— quedarían sujetos a autorización, requisitos de organización, salvaguarda de activos, gestión de conflictos y atención de reclamaciones. Una entidad autorizada podría prestar servicios en otros Estados miembros mediante el pasaporte europeo, en lugar de reconstruir su licencia país por país.
Un marco europeo sin abarcarlo todo
El valor de MiCA estaba en sustituir un mosaico de regímenes nacionales para actividades que hasta entonces carecían de una norma europea específica. No obstante, el Reglamento no pretendía absorber todas las ramas del derecho. Los criptoactivos que ya fueran instrumentos financieros seguirían bajo la normativa de mercados de valores; además, permanecían las reglas sobre blanqueo, sanciones, protección de datos, consumo y fiscalidad.
El acuerdo tampoco convertía cualquier NFT o protocolo descentralizado en una actividad automáticamente autorizada o prohibida. La aplicación dependía de las características reales del producto y del servicio. Series amplias de tokens con apariencia de unicidad, servicios prestados profesionalmente o estructuras descentralizadas solo de nombre podían exigir un análisis distinto al sugerido por su etiqueta comercial.
Por eso, octubre de 2022 marcó el comienzo de una fase de preparación, no el final del trabajo normativo. Las empresas debían mapear servicios y entidades, identificar custodias y flujos de clientes y revisar quién emitía cada token. También quedaban por desarrollar normas técnicas de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) y de la Autoridad Bancaria Europea.
Por qué fue un punto de inflexión
Hasta ese momento, una empresa podía escoger sede comparando registros nacionales muy diferentes. El texto de compromiso anticipó un mercado único con requisitos mínimos equivalentes y una autoridad de origen responsable de la autorización. Esa homogeneidad ofrecía escala, pero también hacía más difícil operar desde la UE sin una estructura jurídica y de cumplimiento definida.
Para los usuarios, MiCA prometía información más comparable y reglas sobre custodia, reclamaciones y conflictos. No garantizaba el valor de un token ni eliminaba las pérdidas de mercado. La autorización de un proveedor tampoco equivaldría a una recomendación pública sobre cada activo negociado.
Perspectiva desde 2026
El compromiso de 2022 se convirtió en el Reglamento (UE) 2023/1114. Las disposiciones sobre tokens referenciados a activos y tokens de dinero electrónico comenzaron a aplicarse el 30 de junio de 2024; el grueso del Reglamento lo hizo el 30 de diciembre de ese año. El calendario confirmó que el acuerdo del Coreper era un paso político decisivo, pero no una norma ya aplicable.
La fase transitoria terminó en toda la Unión el 1 de julio de 2026. ESMA aclaró en abril que, desde esa fecha, una entidad sin autorización MiCA no puede seguir prestando servicios de criptoactivos a clientes de la UE y debe cesar la actividad, con independencia de que un Estado hubiera permitido una transición más corta. En agosto de 2026, por tanto, la promesa del pasaporte europeo ya descansa en una licencia efectiva, no en el antiguo registro nacional.
Fuentes
- Consejo de la UE: orden del día del Coreper con los textos de compromiso, 5 de octubre de 2022.
- CoinDesk: cobertura contemporánea del acuerdo, 5 de octubre de 2022.
- EUR-Lex: Reglamento (UE) 2023/1114 sobre mercados de criptoactivos.
- ESMA: declaración sobre el fin de los periodos transitorios de MiCA, 17 de abril de 2026.

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