La Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) publicó el 19 de diciembre de 2023 su informe final sobre finanzas descentralizadas. Las recomendaciones de IOSCO para DeFi trazaron nueve líneas de actuación para identificar responsables, comprender la gobernanza y controlar riesgos comparables a los de servicios financieros tradicionales.
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Qué ocurrió
El documento cerró una consulta iniciada en septiembre y se coordinó con las 18 recomendaciones que IOSCO había finalizado en noviembre para mercados e intermediarios de criptoactivos. Su objetivo era evitar que actividades económicamente similares recibieran resultados regulatorios distintos solo por ejecutarse mediante contratos inteligentes.
IOSCO pidió a los supervisores analizar cada producto, servicio y arreglo DeFi, identificar a las personas o entidades responsables y evaluar su capacidad de control o influencia. El informe incluyó gobernanza, conflictos de interés, riesgos operativos y tecnológicos, divulgación, cumplimiento y cooperación transfronteriza.
Las recomendaciones no eran una ley mundial ni una licencia. IOSCO reúne autoridades de valores y formula estándares para sus miembros, pero cada jurisdicción debe aplicarlos mediante sus competencias, normas y procedimientos.
Claves jurídicas y regulatorias
El concepto de «persona responsable» se planteó de forma funcional. Los supervisores debían observar quién diseña o mantiene un protocolo, controla una interfaz, conserva claves de actualización, fija comisiones, administra una tesorería, promueve el uso o tiene influencia relevante sobre la gobernanza.
IOSCO pidió además revisar la distribución real de votos y tokens, no solo las reglas formales de una DAO. Una participación dispersa puede convivir con delegaciones concentradas, baja asistencia o facultades de emergencia que dejan decisiones esenciales en pocas manos.
Eso no significa que cualquier desarrollador, titular de token o participante de una DAO sea automáticamente responsable de todo el sistema. La atribución depende de hechos, facultades y legislación aplicable. El informe advertía contra aceptar sin examen la etiqueta «descentralizado», pero no sustituyó el análisis jurídico individual.
Los conflictos podían surgir cuando quienes gestionan una interfaz listan tokens propios, negocian con información no pública o diseñan incentivos que favorecen posiciones vinculadas. IOSCO recomendó identificar, gestionar y revelar esas situaciones, y considerar medidas más fuertes cuando la divulgación no sea suficiente.
Los riesgos tecnológicos tampoco se limitaron a errores de código. Oráculos, puentes, claves administrativas, dependencias externas y concentración de validación pueden afectar a continuidad, precios y activos de usuarios. Los supervisores necesitaban combinar conocimientos financieros y técnicos para valorar el servicio completo.
Por qué fue relevante para el sector
El informe cuestionó una defensa frecuente: que un protocolo desplegado en una blockchain queda fuera de responsabilidad porque el código se ejecuta solo. Cuando existen equipos, interfaces o mecanismos de gobierno con influencia real, los reguladores pueden dirigir obligaciones hacia ellos.
Para promotores y DAO, esto elevó la importancia de documentar funciones, decisiones, actualizaciones y flujos de ingresos. La descentralización dejó de ser solo una descripción técnica y pasó a requerir evidencia sobre distribución efectiva del poder.
Para usuarios, las recomendaciones pusieron el foco en información que una interfaz sencilla puede ocultar: quién puede pausar el protocolo, modificar contratos, seleccionar activos o beneficiarse de liquidaciones. La autocustodia reduce algunos riesgos de intermediario, pero no elimina fallos de código, gobernanza o mercado.
Perspectiva desde 2026
El informe sigue siendo un estándar no vinculante y su aplicación varía entre jurisdicciones. Algunos supervisores utilizan análisis funcionales semejantes en licencias o expedientes, mientras otros han creado categorías legales específicas. No existe por ello una única «licencia IOSCO» ni una clasificación global automática para DeFi.
Desde agosto de 2026, su aportación más duradera es metodológica: examinar actividades, riesgos y control antes que nombres comerciales. Ese enfoque puede alcanzar una interfaz o un grupo identificable sin afirmar que todo protocolo autónomo tenga un operador central. Las nueve recomendaciones tampoco garantizan resultados uniformes; la ley nacional determina quién está sujeto, qué conducta necesita autorización y qué defensa puede oponer.
Fuentes
- IOSCO: informe final con recomendaciones de política para DeFi, 19 de diciembre de 2023.
- CoinDesk: cobertura contemporánea de las recomendaciones definitivas, 20 de diciembre de 2023.

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