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La cooperación de Ellison y Wang refuerza la investigación penal sobre FTX

Ilustración editorial de una balanza jurídica, una lupa de supervisión y una cartera digital.

La Fiscalía federal de Nueva York reveló el 21 de diciembre de 2022 que Caroline Ellison, antigua consejera delegada de Alameda Research, y Gary Wang, cofundador y exdirector tecnológico de FTX, se habían declarado culpables y colaboraban con el Gobierno. La cooperación de Ellison y Wang dio a los investigadores acceso a dos personas que conocían desde dentro las finanzas, las decisiones directivas y el código de la plataforma.

Las declaraciones de culpabilidad se habían formalizado bajo secreto el 19 de diciembre y se hicieron públicas mientras Sam Bankman-Fried era extraditado desde Bahamas. Ellison admitió siete cargos y Wang cuatro por delitos y conspiraciones de fraude relacionados con clientes e inversores de FTX y prestamistas de Alameda. A diferencia de una mera acusación, esas admisiones sí eran actos de responsabilidad penal de quienes las realizaron.

Qué aportaba la cooperación de Ellison y Wang

Un acuerdo de cooperación obliga normalmente al acusado a ofrecer información veraz, entregar documentación y, si se le requiere, declarar en juicio. No garantiza una pena concreta: la Fiscalía puede comunicar al juez la utilidad de la colaboración, pero la sentencia corresponde al tribunal. Mentir u ocultar hechos puede hacer perder los beneficios del acuerdo y generar nuevas consecuencias.

Ellison dirigía Alameda, la empresa que habría recibido fondos de clientes de FTX y utilizado esos recursos para negociación, inversiones y devolución de préstamos. Wang había diseñado partes esenciales de la plataforma. Su conocimiento permitía explicar no solo qué movimientos aparecían en la contabilidad, sino quién autorizó excepciones, cómo se implantaron y qué información se facilitó a clientes, inversores y prestamistas.

La colaboración tampoco establecía por sí sola la culpabilidad de Bankman-Fried. Sus declaraciones tendrían que ser contrastadas con mensajes, registros, código y otros testigos, y la defensa podría cuestionar su credibilidad por el incentivo a obtener una pena menor. Esa cautela era esencial en diciembre de 2022, cuando el proceso principal apenas comenzaba.

Las acciones civiles de la SEC y la CFTC

El mismo 21 de diciembre, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC) presentaron demandas civiles. La SEC alegó que Ellison había apoyado compras de FTT en el mercado para sostener su precio siguiendo instrucciones de Bankman-Fried. También sostuvo que Wang había creado código que concedía a Alameda una línea de crédito prácticamente ilimitada financiada con activos de clientes.

Esas afirmaciones civiles conservaban entonces el carácter de alegaciones, aunque ambos hubieran reconocido delitos en el procedimiento penal. Cada expediente aplicaba normas, remedios y cargas procesales propios. Una declaración de culpabilidad no autorizaba a dar por probada automáticamente cualquier formulación incluida en una demanda de otro organismo.

El vínculo entre código y responsabilidad fue especialmente relevante. Una función técnica puede materializar una decisión empresarial, como eximir a una cuenta de liquidación o permitir saldo negativo. Para valorar responsabilidades hay que identificar quién pidió el cambio, quién lo programó, quién podía utilizarlo y si su efecto se reveló a quienes confiaban fondos a la plataforma.

Por qué cambió la posición probatoria del caso

Los delitos financieros complejos suelen quedar repartidos entre sociedades, sistemas y conversaciones privadas. Dos colaboradores de alto nivel podían traducir ese entramado para un jurado y señalar dónde buscar corroboración. Ellison aportaba la perspectiva de Alameda; Wang, la arquitectura de FTX. La combinación permitía conectar decisiones económicas con capacidades técnicas.

Para empresas cripto, el episodio mostró que la gobernanza deja pruebas en muchos niveles. Actas, chats, permisos, repositorios de código y movimientos de cartera pueden contradecir una presentación pública. Un programa de cumplimiento eficaz necesita canales internos de denuncia y revisión independiente antes de que un conflicto se convierta en una investigación penal.

Perspectiva desde 2026

Ellison y Wang declararon en el juicio de 2023 contra Bankman-Fried y sus testimonios fueron contrastados con documentos y otros elementos. Tras la condena del fundador de FTX, Ellison recibió en septiembre de 2024 una pena de dos años de prisión. Wang fue condenado en noviembre de 2024 al tiempo ya cumplido y a tres años de libertad supervisada, sin una nueva estancia en prisión.

La diferencia reflejó tanto el alcance atribuido a la conducta de cada uno como el valor de su colaboración, sin borrar su participación. En diciembre de 2025, la SEC presentó además acuerdos civiles finales propuestos, sujetos a aprobación judicial, con prohibiciones antifraude permanentes y restricciones de conducta durante cinco años; Ellison aceptó también diez años de inhabilitación como directiva y Wang ocho. El recorrido posterior confirmó que cooperar puede reducir una pena, pero no equivale a quedar exento de responsabilidad.

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