El órgano de supervisión del Comité de Basilea aprobó el 16 de diciembre de 2022 el primer marco prudencial global dedicado a las exposiciones bancarias a criptoactivos. El estándar cripto de Basilea, incorporado después al capítulo SCO60 de su marco consolidado, trataba de responder a una pregunta concreta: cuánto capital y qué controles debe mantener un banco cuando asume riesgos vinculados con tokens, stablecoins o activos sin respaldo como bitcoin.
El texto no autorizaba por sí mismo a todas las entidades a ofrecer servicios cripto ni era una ley directamente aplicable en cada país. Basilea fija estándares internacionales que sus miembros deben trasladar a sus ordenamientos y prácticas supervisoras. Las licencias, prohibiciones y calendarios nacionales seguían dependiendo de cada jurisdicción.
Cripto-índice:
Cómo clasifica los activos el estándar cripto de Basilea
El marco dividió las exposiciones en dos grandes grupos. El Grupo 1 comprendía activos que cumplían condiciones estrictas y podían recibir un tratamiento basado en las reglas prudenciales de los instrumentos tradicionales subyacentes. Ahí podían entrar determinadas representaciones tokenizadas de activos tradicionales y algunas stablecoins con un mecanismo de estabilización eficaz, derechos de reembolso y supervisión adecuada.
El Grupo 2 reunía los criptoactivos que no superaban esas condiciones. Incluía activos sin respaldo y determinadas posiciones tokenizadas con riesgos adicionales; bitcoin era el ejemplo más visible. Dentro del grupo, las posiciones que no reunían los criterios de cobertura reconocidos quedaban sujetas a un tratamiento de capital especialmente conservador, asociado en muchos casos a una ponderación de riesgo del 1.250 %.
La clasificación no descansaba solamente en el nombre comercial del token. El banco debía examinar derechos jurídicos, posibilidad de reembolso, funcionamiento de la tecnología, custodios, reservas y capacidad de gestionar los riesgos. Una stablecoin no obtenía automáticamente el tratamiento favorable por intentar mantener una paridad: tenía que satisfacer todas las condiciones del estándar.
Límites, capital y control del riesgo
Para las exposiciones del Grupo 2, el Comité estableció un umbral ordinario equivalente al 1 % del capital de nivel 1 de la entidad y un límite máximo del 2 %. Superar esos niveles activaba consecuencias prudenciales más duras. El objetivo era impedir que un banco apoyase una cartera significativa de activos volátiles sobre una base de capital demasiado pequeña.
El estándar añadió requisitos sobre riesgo operacional, liquidez, apalancamiento, grandes exposiciones y supervisión. Los bancos debían entender la infraestructura tecnológica que utilizaban, incluidas las posibilidades de fallo, fraude, bifurcación de una red o pérdida de claves. También tenían que evaluar el riesgo legal de que los derechos prometidos por un token no fueran ejecutables frente al emisor, custodio o reserva.
Capital y custodia no son sinónimos. Mantener un criptoactivo por cuenta propia expone al banco a variaciones de precio; custodiar activos de clientes plantea riesgos operativos y de responsabilidad aunque no pertenezcan a su balance. El marco exigía analizar cada función y no presentar la existencia de capital regulatorio como una garantía contra cualquier pérdida.
Por qué fue relevante para la banca
Hasta 2022, muchas entidades operaban con criterios nacionales o interpretaciones supervisoras fragmentadas. Basilea ofreció un lenguaje común para comparar exposiciones y evitó que un mismo riesgo consumiera cantidades muy diferentes de capital por estar envuelto en una infraestructura blockchain. También redujo el incentivo para concentrar las posiciones más arriesgadas en jurisdicciones con reglas prudenciales débiles.
El coste elevado tenía una consecuencia práctica: desincentivaba la inversión directa y significativa en activos no respaldados, pero no cerraba la puerta a servicios como custodia, tokenización o pagos. Para una entidad, el modelo de negocio debía valorar no solo la demanda comercial, sino el capital inmovilizado, la tecnología, la gobernanza de terceros y el encaje con su licencia.
Perspectiva desde 2026
El calendario cambió después de la aprobación inicial. En mayo de 2024, el órgano de supervisión aplazó un año la implantación, del 1 de enero de 2025 al 1 de enero de 2026. En julio de 2024, el Comité publicó además un marco común de divulgación y ajustes que endurecieron y aclararon los criterios para que ciertas stablecoins entrasen en el Grupo 1b.
La versión consolidada de SCO60 figura como efectiva desde el 1 de enero de 2026 y exige información cualitativa y cuantitativa comparable sobre las exposiciones. Su efecto concreto sigue dependiendo de la incorporación por cada jurisdicción, por lo que no debe confundirse una fecha internacional con una aplicación idéntica en todos los países. Aun con esa cautela, el texto de 2022 se convirtió en la referencia prudencial de partida para integrar criptoactivos en la banca regulada.
Fuentes
- Banco de Pagos Internacionales: tratamiento prudencial de las exposiciones a criptoactivos, 16 de diciembre de 2022.
- CoinDesk: cobertura contemporánea del estándar de Basilea, 16 de diciembre de 2022.
- Comité de Basilea: divulgación y ajustes finales del estándar, 17 de julio de 2024.
- Comité de Basilea: marco consolidado con SCO60 efectivo en 2026, consultado en 2026.

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