La Comisión de Valores de Bahamas ordenó el 10 de noviembre de 2022 la congelación de FTX Digital Markets, suspendió el registro de la compañía y solicitó al Tribunal Supremo el nombramiento de un liquidador provisional. La actuación llegó cuando FTX ya no podía atender con normalidad las retiradas y circulaban informaciones sobre el posible uso de activos de clientes por Alameda Research.
La fecha es importante: la intervención bahameña se produjo un día antes de que FTX Trading, Alameda y decenas de filiales solicitaran el Chapter 11 en Delaware. No era todavía una resolución sobre responsabilidades penales ni una liquidación de todo el grupo. Se dirigía a la entidad regulada en Bahamas y perseguía conservar su patrimonio mientras el tribunal examinaba la situación.
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Qué ordenó el supervisor de Bahamas
La Securities Commission of The Bahamas comunicó que ningún activo de FTX Digital Markets o de partes relacionadas podía transferirse, cederse o disponerse sin autorización escrita del liquidador provisional. El tribunal nombró inicialmente a Brian Simms KC. La suspensión del registro impedía que la sociedad continuara presentándose como operador autorizado mientras se intentaba estabilizarla.
El supervisor atribuyó la urgencia a declaraciones públicas que sugerían mala gestión, uso indebido de bienes de clientes o transferencias a Alameda. En ese momento eran informaciones y preocupaciones regulatorias, no hechos declarados probados por una sentencia. La congelación servía precisamente para impedir que una salida adicional de fondos frustrara el examen posterior.
FTX Digital Markets era la principal entidad regulada para la plataforma internacional, pero el grupo funcionaba mediante numerosas sociedades, cuentas y contratos repartidos entre países. Esa estructura dificultaba saber qué compañía debía a cada cliente, quién custodiaba cada activo y qué tribunal podía ordenar su devolución.
Congelación, liquidación y protección del cliente
Una orden de congelación no convierte automáticamente a los clientes en propietarios preferentes de todos los activos hallados. Su posición depende de los contratos, de la segregación efectiva, de la trazabilidad y de las reglas concursales aplicables. Si los fondos se mezclaron entre sociedades, reconstruir el patrimonio de cada una puede ser más costoso que identificar movimientos individuales en una blockchain.
El liquidador provisional tampoco tenía como función declarar delitos. Debía preservar bienes, recopilar información y actuar bajo control judicial. Las posibles conductas de administradores podían investigarse en otros procedimientos, mientras los acreedores necesitaban un mecanismo colectivo que evitara una carrera desordenada por embargar lo que quedara.
La medida expuso una limitación habitual de los grupos cripto internacionales: una licencia local puede cubrir a una entidad concreta sin garantizar que todas las operaciones, saldos o decisiones del grupo se ejecuten dentro de ella. Para el usuario, la marca comercial era FTX; para el derecho concursal, las fronteras societarias resultaban decisivas.
Por qué fue relevante para el sector
La intervención abrió un conflicto potencial entre dos procesos. Bahamas controlaba a FTX Digital Markets y determinados activos locales, mientras el Chapter 11 estadounidense aspiraba a reorganizar y liquidar más de un centenar de compañías relacionadas. Ambos procedimientos necesitaban decidir qué bienes pertenecían a cada masa y cómo evitar pagos duplicados o contradictorios.
El caso mostró también que la prueba de reservas no basta si no aclara pasivos, gravámenes y titularidad. Un saldo visible en cadena puede estar sujeto a reclamaciones de varias sociedades o clientes. La protección efectiva exige separar activos, documentar relaciones intragrupo y mantener libros capaces de resistir una insolvencia transfronteriza.
Perspectiva desde 2026
La liquidación provisional se convirtió en liquidación oficial el 10 de noviembre de 2023. En diciembre de ese año, los liquidadores bahameños y los deudores del Chapter 11 alcanzaron un acuerdo global, posteriormente modificado, porque concluyeron que activos y pasivos estaban entremezclados hasta el punto de impedir una separación fiable. El pacto coordinó la realización de bienes y permitió a los clientes de FTX.com elegir entre el proceso bahameño y el estadounidense, pero cobrar solo en uno.
La evolución sustituyó el enfrentamiento inicial por una administración coordinada. Comenzaron distribuciones en 2025 mediante proveedores autorizados y con controles de identidad. La actualización oficial de los liquidadores de 27 de mayo de 2026 anunció otra distribución para el 31 de julio de 2026, sujeta a que cada reclamación estuviera admitida y hubiera completado los requisitos previos. El desenlace confirma la utilidad de congelar pronto, pero también el coste de no haber mantenido desde el origen una separación societaria y contable verificable.
Fuentes
- Securities Commission of The Bahamas: intervención de FTX Digital Markets, 10 de noviembre de 2022.
- Reuters: cobertura contemporánea de la congelación, 10 de noviembre de 2022.
- Acuerdo global entre FTX Digital Markets y los deudores estadounidenses, 19 de diciembre de 2023.
- Liquidadores de FTX Digital Markets: estado del procedimiento y distribuciones, actualización de 27 de mayo de 2026.

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