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El patrimonio de FTX reclama a Binance y Changpeng Zhao casi 1.800 millones de dólares

Ilustración editorial de flechas de intercambio, activos tokenizados y un edificio bancario.

El patrimonio concursal de FTX presentó el 10 de noviembre de 2024 una acción contra Binance, Changpeng Zhao y otros antiguos ejecutivos. La demanda de FTX contra Binance y Zhao pretendía recuperar al menos 1.760 millones de dólares pagados en una recompra de participaciones de 2021. El escrito alegaba que FTX y Alameda ya eran insolventes; Binance anunció que combatiría la reclamación.

Qué ocurrió

Binance había adquirido participaciones en la unidad internacional de FTX y en su entidad estadounidense durante una etapa temprana del proyecto. En julio de 2021, FTX recompró esas posiciones mediante una combinación de FTT, BNB y BUSD. La demanda valoró la transferencia en al menos 1.760 millones de dólares.

El FTX Recovery Trust sostuvo que Alameda Research financió el acuerdo y que las sociedades no podían permitirse el pago porque ya eran insolventes o quedaron con capital insuficiente. También cuestionó el valor real de FTT empleado en la operación, al tratarse de un token emitido por el propio grupo y estrechamente vinculado a su balance.

La acción añadió reclamaciones por declaraciones de Zhao en noviembre de 2022, incluidas publicaciones sobre la venta de FTT por Binance. Según FTX, esos mensajes fueron falsos o maliciosos y contribuyeron a la crisis. Esa atribución causal era una alegación sometida a prueba; no eliminaba los fraudes internos por los que Sam Bankman-Fried había sido condenado.

Claves jurídicas y regulatorias

El Código de Quiebras permite recuperar determinadas transferencias realizadas antes de la insolvencia. Una transferencia constructivamente fraudulenta puede existir sin probar intención de engañar si el deudor recibió menos que un valor razonablemente equivalente mientras era insolvente o quedó descapitalizado. Otras acciones exigen demostrar intención efectiva.

La valoración de tokens complicaba ese análisis. El precio observado en mercado no siempre refleja la cantidad que podría liquidarse sin impacto, especialmente cuando el emisor controla una parte considerable de la oferta. El tribunal debía estudiar valor, liquidez, titularidad y situación patrimonial en julio de 2021, no con información conocida tras el colapso.

Las reclamaciones sobre publicaciones planteaban elementos distintos: falsedad, conocimiento, deber, causalidad y daño. Un mensaje puede acelerar retiradas sin ser la causa jurídica de la insolvencia subyacente. FTX debía separar el efecto de las palabras de Zhao de la falta de activos líquidos y del uso indebido de fondos dentro de su propio grupo.

Por qué fue relevante para el sector

El litigio convirtió una rivalidad entre exchanges en una acción de reintegración concursal. Para inversores iniciales, mostró que vender una participación a una empresa que después quiebra puede generar reclamaciones años más tarde. La recepción de tokens, en lugar de efectivo, no impide que el pago sea examinado y recuperado.

Para tesorerías cripto, el caso subrayó los límites de usar un token propio como activo de adquisición. La contraparte debe analizar concentración, liquidez y capacidad de vender, mientras el emisor debe documentar solvencia y valor razonablemente equivalente. Una cotización puntual puede resultar insuficiente.

También recordó que las publicaciones de un ejecutivo pueden incorporarse a demandas corporativas. La comunicación durante una crisis necesita base factual y revisión jurídica, aunque señalar debilidades reales de un competidor no convierta al emisor del mensaje en responsable automático de su caída.

Perspectiva desde 2026

Binance, Zhao y otros demandados pidieron la desestimación por falta de jurisdicción y por insuficiencia de las alegaciones. Sostuvieron que las operaciones eran extranjeras, que FTX había recibido valor y que el patrimonio intentaba trasladar a un competidor la responsabilidad por el fraude de sus propios directivos.

El 24 de julio de 2026, la jueza de quiebras Karen Owens permitió que siguiera una parte sustancial de la acción por 1.760 millones, aunque recortó determinadas reclamaciones. Era una decisión sobre si el escrito contenía una base suficiente para continuar, no una sentencia que obligara ya a Binance o Zhao a devolver el dinero.

A agosto de 2026, el litigio seguía abierto. El patrimonio había superado un filtro procesal relevante, pero todavía debía probar insolvencia, valor y responsabilidad. La cantidad reclamada continuaba siendo una pretensión, no un activo recuperado disponible para distribuir a acreedores.

Fuentes

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