El Senado de Estados Unidos aprobó el 17 de junio de 2025, por 68 votos frente a 30, un proyecto federal para regular las stablecoins de pago. La aprobación del GENIUS Act en el Senado fue un hito legislativo, pero en esa fecha el texto todavía no era ley: necesitaba superar la Cámara de Representantes y recibir la firma presidencial.
Cripto-índice:
Qué pretendía regular el proyecto
El GENIUS Act diseñó un régimen específico para los emisores de stablecoins de pago, es decir, tokens concebidos para mantener un valor estable y utilizados para pagos o liquidación. El texto separaba esta actividad de la emisión monetaria pública y de otros productos cripto que prometen rendimiento, participación en una empresa o exposición a un activo.
La propuesta exigía que cada unidad estuviera respaldada por reservas permitidas con valor equivalente. Entre los activos elegibles figuraban efectivo, depósitos asegurados y determinados instrumentos de alta liquidez. También contemplaba derechos de reembolso, divulgaciones periódicas sobre las reservas, reglas de custodia, gestión del riesgo y restricciones sobre la reutilización de los activos de respaldo.
El marco combinaba supervisión federal y estatal. Los emisores podían quedar bajo distintas autoridades según su naturaleza y tamaño, pero debían operar como entidades autorizadas. Esa arquitectura buscaba preservar el papel de reguladores bancarios de los estados sin crear cincuenta modelos incompatibles para una stablecoin distribuida en todo el país.
La protección del titular en una insolvencia
Una de las cuestiones centrales era qué ocurre si el emisor quiebra. El proyecto reconocía prioridad a las reclamaciones relacionadas con stablecoins frente a otros acreedores y trataba de separar el respaldo del negocio ordinario. No obstante, una preferencia legal no elimina retrasos, costes procesales ni disputas sobre la composición real de las reservas.
La obligación de redención tampoco significaba garantía estatal. Una stablecoin autorizada no se convertía por ello en depósito bancario asegurado. El usuario debía distinguir quién emitía el token, dónde se mantenían las reservas y si el intermediario desde el que lo adquiría ofrecía protección propia. La solvencia del exchange y la del emisor son riesgos jurídicos distintos.
El texto abordaba además a los emisores extranjeros. Para acceder al mercado estadounidense, debían cumplir condiciones de supervisión y reciprocidad y ofrecer capacidad efectiva de atender órdenes legales. Esa dimensión era relevante porque buena parte de la circulación mundial correspondía a tokens emitidos fuera de Estados Unidos.
Por qué el voto cambió el debate
Hasta junio de 2025, el sector había dependido de normas bancarias, licencias estatales de transmisión de dinero, actuaciones de valores y compromisos voluntarios. El voto mostró una mayoría capaz de acordar reglas mínimas sobre reservas y reembolso, aun cuando persistían diferencias sobre protección del consumidor, competencia bancaria y alcance de los estados.
Para los emisores, la consecuencia inmediata no fue una autorización, sino la necesidad de preparar estructuras compatibles: entidad regulada, gobierno corporativo, informes, controles contra el blanqueo y planes de resolución. Para bancos y empresas de pagos, la votación redujo incertidumbre sobre la dirección legislativa sin despejar todavía los reglamentos técnicos.
También importaba la delimitación negativa. Aprobar una ley para stablecoins no resolvía la clasificación de todos los tokens ni asignaba definitivamente los mercados al contado entre la SEC y la CFTC. El Congreso trataba una pieza concreta de la arquitectura cripto, no el conjunto del ecosistema.
Perspectiva desde 2026
La tramitación posterior permite valorar correctamente el voto. La Cámara aprobó el proyecto y el presidente lo firmó el 18 de julio de 2025 como Public Law 119-27. La promulgación confirmó el marco general, pero dejó periodos de transición y tareas reglamentarias antes de que todas sus obligaciones fueran plenamente operativas.
Visto desde 2026, junio fue el momento en que la posibilidad política se convirtió en una ruta legislativa clara; julio fue cuando nació la ley. Conservar esa secuencia evita atribuir efectos jurídicos prematuros. Una empresa que actuara el 17 de junio no podía presentarse todavía como autorizada bajo el GENIUS Act.
Fuentes
- Congress.gov: texto y tramitación del GENIUS Act, 17 de junio de 2025.
- Associated Press: cobertura contemporánea de la votación, 17 de junio de 2025.
- GovInfo: texto promulgado como Public Law 119-27, 18 de julio de 2025.

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