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Cuando IoT y Blockchain se conocieron

iot & bLOCKCHAIN

Pedro Bravo, residente en Gainesville (EE.UU) utilizó el conocimiento y ayuda de Siri para esconder el cadáver de su compañero de piso [1]. No es extraño: coches autónomos, y asistentes domésticos virtuales como Alexa a los que confiamos nuestra seguridad. Ese es el ecosistema en el que vivimos. Nos ponemos en manos de piezas de software y hardware, a la vez que humanizamos objetos dándoles capacidades de auto aprendizaje. Lo llamamos el “Internet de las Cosas”.

Es cierto. No hay más que ver Mr.Robot para comprobar como Alexa tan pronto enciende una luz como consulta el calendario para confirmar que mañana a las 12.00 el usuario tiene una cita con el Notario. Estos dispositivos nos facilitan la vida, y nos encomendamos a ellos.

Pero un día cualquiera, (como por ejemplo un 21 de octubre de 2016), aquellos a los que consideramos siervos leales, se convierten en soldados al servicio de un ataque DDos que paraliza medio mundo [2]. Los ciberdelincuentes aparecen en escena, y aprovechan dos cosas: una, que la mayoría de usuarios no da importancia a la seguridad de sus Smart Devices, y que a su vez, éstos se conectan entre si y a Internet a través de sistemas completamente centralizados (servidor/cliente). Y dos, que pueden monetizar sus hackeos.

A nadie se le escapa que de un tiempo a esta parte, el mercado de datos ha crecido de forma exponencial, y es objetivo principal de los ciberdelincuentes por su valor. Posiblemente esto es lo que convirtió a Adobe Systems en la víctima perfecta en 2013, cuando sufrió el robo de los datos de más de 38 millones de usuarios, además de parte de su código fuente. Valen dinero. Si a ello le añadimos que la mayoría de los objetos inteligentes no utilizan ningún protocolo de autenticación o encript para establecer comunicaciones entre ellos, poco debe extrañarnos que se puedan infectar más de 150.000 dispositivos a la vez, para hacer caer el principal servidor de Internet, como hizo Mirai.

Y los exploits aumentarán proporcionalmente al número de Smart devices en el mercado, que Gartner sitúa en 6,4 billones para 2017, mientras no se pueda asegurar un mínimo de seguridad.

Pero no todo son malas noticias. En este panorama han aparecido alternativas interesante, como los proyectos Telstra o ADEPT (Automated Decentralized P2P Telemetry), que proponen la mejora de la seguridad del entorno IoT a través de la tecnología Blockchain. La primera de ellas, por ejemplo, combina la Blockchain con la seguridad biométrica para validar identidades de usuarios de dispositivos. De esta forma, evita la posibilidad de que uno de ellos actúe bajo la influencia de un malware, confirmando la identidad del usuario a través del registro en Blcokchains privadas, de su voz o su huella dactilar.

Watson IBM IoT Platform [3], es una de las mayores apuestas, e implementa Blockchain en su software para almacenar los datos de miles de dispositivos inteligentes, habilitando su acceso tan solo a las partes autorizadas. El creciente uso del Big Data ha dado lugar a nuevas oportunidades de negocio, pero el control de la privacidad del usuario es un requisito que se exige cada vez con mayor rigurosidad por nuestro ordenamiento (privacy by design), por lo que no cualquier diseño vale.

Con Watson, IBM presta un servicio de recogida e intercambio de datos en el entorno del Internet de las Cosas, con el valor añadido de utilizar la cadena de bloques para ello. Así, por ejemplo, dos empresas pueden intercambiar o darse mutuamente acceso a los datos de clientes de sus Smart Devices de forma segura, sin riesgo de hackeo o filtración y a una velocidad mayor de la que los sistemas tradicionales permiten. Maravillosa descentralización.

La funcionalidad y la seguridad que Blockchain aporta al IoT es innegable. Hasta tal punto, que el IBM Institute for Business Value publicó en 2016 un informe llamado “Salvando el futuro del Internet de las Cosas[4], en el que se analizan las amenazas a las que se enfrenta el IoT para ser realmente escalable. Entre ellas, pone especial atención en la falta de confianza producida por la que llaman la “era post-Snowden”. Actualmente la confianza y la seguridad son prácticamente imposibles de garantizar en un sistema centralizado. El procesamiento masivo de datos no puede escalar a menos que se haga sobre un sistema P2P, básicamente por un tema de costes y por supuesto, del riesgo de hackeo que implica alojar billones de datos (muy monetizables) en sistemas centralizados.

Y la descentralización del Internet de las Cosas solo tendrá éxito si además de ser descentralizado no necesita de la confianza entre las partes. Y como si el destino lo hubiese dispuesto, la cadena de bloques se perfila como el complemento perfecto para este rediseño de la arquitectura que sostiene el intercambio masivo de datos y su custodia en la era del IoT. Ahora bien, coincido con Paul Brody, cuando puntualiza que el mayor reto al que se enfrenta en el futuro el IoT, es el de poder escalar universalmente manteniendo a su vez las transacciones en un entorno privado, seguro y sin necesidad de confianza. Y aquí es donde la gente de IBM considera que Blockchain ofrece una solución “elegante”.

¿Y qué es exactamente lo que aportaría Blockchain al IoT?

El procesamiento de todas las transacciones que se realizan diariamente en el entorno hiperconectado del IoT no puede abarcarse si es echando mano de la computación distribuida. ¿El motivo? Simple, el sistema P2P reduce significativamente los costes de mantenimiento de centro de datos. Como dice el propio informe, es hora de que la nube pase del centro de datos, a la puerta de tu casa.

Y en este sentido, los protocolos basados en descentralización para el intercambio de archivos tienen el poder de reemplazar al sistema de almacenamiento en la nube (el centralizado, vaya). La Blockchain es el marco que facilita no solo el procesamiento y registro de transacciones y datos, sino la propia coordinación de dispositivos conectados. Digamos que lo que supone es una emancipación de los mismos, en una suerte de “Internet de las Cosas Autónomas y Descentralizadas”. La democratización del mundo digital, en palabras de IBM.

Posiblemente, quienes manejen con soltura la cadena de bloques lo tendrán ya interiorizado, pero a todos aquellos que no, os propongo por un momento un ejercicio de imaginación. Pensemos que en un mundo de billones de dispositivos inteligentes, los usuarios nos vinculemos a ellos a través de procedimientos de autenticación seguros. Y que una vez hecho esto, podamos ejercer derechos de voto. Por ejemplo, en Twitter: y que a través de la norma del consenso del 51% pudiésemos bloquear (nosotros, no la red social que a veces tarda meses en cerrar una cuenta) a esos usuarios que muestren comportamientos no autorizados. Y quien dice derechos de voto dice la posibilidad de legitimar softwares de actualización de dispositivos a través de exactamente ese mismo procedimiento.

Y si nos esforzamos un poquito más, traslademos esa autonomía al propio dispositivo. Por ejemplo, un Smartphone o un Smartwatch, o incluso el software de conducción autónoma de nuestro Tesla (ojalá). En un mundo de IoT implementado en la Blockchain, cualquiera de ellos podría autónomamente ejecutar contratos inteligentes para el rastreo y descarga de nuevos softwares o incluso de productos que otros dispositivos ofrezcan. Convertiríamos nuestros Smart Devices en inteligentes de verdad; una especie de negocio independiente capaz de transar con otros dispositivos. La idea puede parecer etérea al principio, pero es una ventana inmensa a nuevos modelos de negocio que ya está siendo explotada. Sin ir más lejos, permite la posibilidad de que nuestro propio ordenador venda la capacidad computacional que no utiliza, de forma autónoma y automática, como pretende hacer Golem Project.

No es necesario imaginar, ya está sucediendo.

 

 

 


[1] http://www.abc.es/tecnologia/moviles-aplicaciones/20140813/abci-acusado-asesinato-pregunto-siri-201408131645.html

 

 

[2] https://www.xataka.com/servicios/los-responsables-del-ddos-a-dyn-usaron-camaras-ip-y-dvrs-para-tumbar-medio-internet

 

 

[3] http://www.ibm.com/internet-of-things/

 

 

[4] http://www-01.ibm.com/common/ssi/cgi-bin/ssialias?htmlfid=GBE03620USEN

 

 

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    El IoT está y va a revolucionar el mundo de las comunicaciones como lo conocemos. De hecho, la verdad es que estoy impresionado con el proyecto de IOTA y su tangle. Creo que la interconexión de cada vez más y más dispositivos a la red nos facilitará mucho las cosas en el futuro. No obstante, creo que como dices, la “educación” del usuario para que implemente la seguridad de sus dispositivos es fundamental si no queremos ver hackeos monstruosos que puedan llegar no ha paralizar una casa, un despacho o una fábrica, sino todo un país entnero. Porque si no se cierran o se guardan bien, todos esos dispositivos dependientes de la IoT, se convierten en puertas traseras que pueden ser utilizadas para infinidad de actividades ilegales, delictivas….